Answer
Los aceros inoxidables austeníticos como el 316 exhiben una alta tasa de endurecimiento por trabajo durante el proceso de laminado de alambre plano y posterior bobinado. A medida que el alambre adopta el perfil ondulado, la deformación plástica localizada aumenta la dureza y el límite elástico, pero reduce la ductilidad. Para secciones muy delgadas (por ejemplo, $t < 0,005$ pulgadas), el material puede volverse quebradizo, lo que provoca microfisuras en los picos de las ondas. El control del proceso implica monitorear el ángulo de 'rebote' durante el bobinado, que es una función de la relación $E/E_{tan}$ (donde $E_{tan}$ es el módulo tangente). Si el endurecimiento por trabajo es inconsistente en toda la bobina, las alturas de onda resultantes variarán, lo que provocará un "armado" del resorte cuando esté bajo carga.